No lleva ni dos años en el mercado, pero el servicio Alvia a Madrid está provocando todo un vuelco en los viajes a la capital. De enero a septiembre son 233.965 los viajeros que han aprovechado el tren de Renfe para viajar desde el Principado a Madrid o viceversa. El dato supera en un 65% al registrado durante los tres primeros trimestres de 2008 y contrasta con la pérdida de clientes que experimentan el autobús y el avión.
Entre las causas a citar, está que los asturianos pagan este año el billete más caro de toda la cornisa Cantábrica cuando quieren volar a Madrid. El motivo es que el resto de los aeropuertos cuentan con, al menos, dos aerolíneas que ofrecen la ruta, una competencia de la que carece la ruta asturiana, que gestiona Iberia en monopolio. Ese peaje está ahuyentando a los viajeros.
Según los registros de Aeropuertos Españoles y Navegación Aérea (Aena) los vuelos entre la terminal de Santiago del Monte y Barajas movilizaron a 346.367 clientes hasta el pasado mes de agosto. Supone una cifra un 37% inferior a los 555.367 que se alcanzaba el año pasado en las mismas fechas.
Freno al bus
El avance de Renfe también se logra a costa del autobús. La crisis está reduciendo los tráficos en las carreteras, una realidad a la que no escapa tampoco Alsa. «En la ruta con Madrid estamos gestionando una pérdida de clientes del 5%», confirman fuentes de la compañía. No todo son malas noticias en el camino a la capital. «Los servicios que van hasta León viven una mejoría del 2%», abundan.
Una fecha explica el trasvase de pasajeros. En otoño del año pasado, se confirmaba la noticia de que Asturias perdería todos sus vuelos baratos a Madrid, dado que EasyJet y Spanair abandonaban la ruta. Renfe reaccionó con prontitud y aumentó sus servicios con la capital, abriendo el 15 de septiembre una cuarta frecuencia de su servicio Alvia.
El resultado cosechado hasta la fecha ha sido tan positivo que el operador ferroviario llegó a plantearse incluso reforzar su servicio con un quinto tren. El servicio saldría de madrugada desde Asturias para dejar a sus viajeros a primera hora de la mañana en la capital. La opción, de momento, está paralizada, a la espera de que la compañía reciba una nueva remesa de la Serie 130 de Renfe. Según apuntaban fuentes de la compañía a este diario, «ahora hay muchos destinos a los que dirigir ese material, por lo que la competencia de Asturias es muy fuerte».
En todo caso, una inversión realizada con dinero público está también detrás del trasvase de viajeros del aeropuerto a los railes. El Gobierno se dejó 4.500 millones para poder inaugurar en diciembre de 2007 una línea de AVE entre Madrid y Valladolid. Ahora Renfe está recogiendo los resultados de ese esfuerzo gracias precisamente a esa Serie 130, unos trenes capaces de circular en ancho internacional hasta la capital vallisoletana, para luego adaptar sus ejes al ancho ibérico el resto del trayecto. Ese ingenio ha permitido que el tren haga su viaje entre Gijón y Madrid a una velocidad media de 102,4 kilómetros por hora, frente a los 94,5 que marcaba el Talgo.